Chimeneas de Leña

El deshollinado más tradicional y conocido, se basa en el cepillado interno de los conductos de los aparatos de combustión de leña.

El motivo es que en la combustión de la madera se generan unos humos que disponen de elementos y sustancias que generan el hollín y la creosota. Ambos residuos son altamente inflamables, combustibles y muy cancerígenos.

Los problemas por falta de deshollinado pueden ser muchos y muy variados, los más frecuentes, son:

  • Incendio por acumulación de hollín en el conducto. En el interior de las chimeneas, se pueden alcanzar temperaturas de más de 1200º C, esto puede causar la rotura del conducto.

  • Revoque por falta de tiro. Debido a la acumulación de hollines en las zonas de derivaciones que generan un estrechamiento de la sección y reducen el tiro de la chimenea, dando lugar a revoques en la vivienda.

  • Rotura o desgaste del conducto. La acidez y corrosión del hollín pueden producir la descomposición del conducto, en conductos de acero, éste va desapareciendo poco a poco, quedando con el paso del tiempo cada vez más delgado, como si se tratara de papel de aluminio, desgastándose y saliendo agujeros y poros que dificultan el correcto funcionamiento de la chimenea.

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